viernes, mayo 06, 2005

Ella

Es largo, pero la idea de un blog es que haya texto. Así que pueden leer o ir a recorrer otro blog.


No puedo, por más que lo he intentado, por más que he luchado, hacerle a mi mente soltar sus recuerdos. Se aferra a ellos con tanto ahínco que me resulta imposible, al menos a ciencia cierta, recordar con precisión las circunstancias, el lugar o el momento en que la conocí. Me es imposible.

Por otra parte han pasado ya muchos años, y al igual que mi memoria, me he debilitado. Tal vez no sea por mi memoria que no puedo recordar aquellas circunstancias, ya sea esta sorprendente o inexistente. A decir verdad, debido a su honda y peculiar belleza, a sus conocimientos tan simples, abrumadores y certeros; a su cuerpo febril pero siempre sereno, a la música que brotaba de su garganta, ella se abrió paso a través de mi sensible carne sin que mi humanidad lo notase hasta que no fue demasiado tarde. Lo hizo de manera imperturbable y certera, tan sutil y directo fue su camino hacia mi corazón, que no pude percatarme de su presencia hasta que fue dueña de mi cuerpo. Solo supe de ella cuando sus agraciadas y pálidas manos, de piel fría y tersa cercaron mi alma. Debajo de mi piel brotaron las semillas del amor más profundo, de la pasión más sombría.

Desde tiempos remotos, entregado a las tareas más particulares, de naturaleza tal, que más que ninguna se prestan a exacerbar mis impresiones del mundo exterior. Pasaba horas encerrado en mi taller, enfrascado en los proyectos más absorbentes. A un lado de la realidad, con la lejanía suficiente para poder desmenuzarla a mi antojo. Solo una palabra podía arrancarme de su constante hechizo, la más dulce de las palabras jamás emitidas, su nombre. Aún hoy, cuando han transcurrido centenares de años, su nombre, su dulce nombre, trae a mi mente la figura más hermosa, la estampa de lo que ya no es, del romance que mantuvimos. Amor que hubo de sonrojar a los Dioses por impuros. Jamás supe valorar de la manera merecida el amor que me brindaba una deidad, ni la deidad misma que se arrojaba en mis brazos con total confianza para fundirnos en un abrazo eterno. Jamás cuestioné por ser insalvable, la relación que mantuvimos, la relación que me otorgó ella, mi prometida, compañera en mis quehaceres y finalmente esposa de mi corazón y dueña de mi alma.

No comprendo la verdad detrás de todo esto. ¿Fue todo un deseo de mi amada, fue una prueba de mi pasión no hacerle preguntas sobre este punto, o era quizá una muestra de mi estupidez y mi debilidad?

Tal vez, o al menos así lo creo y espero, se trate solamente de un capricho deformado, dando lugar así a una extraña y funesta ofrenda de la dedicación más apasionada y romántica. De la entrega de mi vida.

Es comprensible que haya olvidado las circunstancias en que ocurrió o que lo originó, si apenas puedo recordar el mismo echo. Pero existen, sin embargo, ciertos aspectos en los que mi memoria no ha cedido ni un ápice de su brillo. Ni la misma eternidad ha logrado borrar de mi memoria el grácil recuerdo de su angelical belleza. De estatura media, hermosamente delgada; no vale hacer el intento de describir la majestuosa y serena soltura de su porte, o la incomprensible ligereza y elasticidad de su paso. Tanto lo era que uno sufría grandes angustias al intentar dilucidar si ella tocaba el suelo con sus gráciles pies, o si realmente flotaba sobre el mismo. Entraba y salía de mí como una sombra; jamás pude percatarme, si ella así lo deseaba, cuando contemplaba sobre mi hombro, mis manos deslizándose por la superficie de un papel en blanco, dando formas a dibujos y escritos. En ocasiones, el espectáculo estaba conformado por la hoja de afeitar limpiando mi rostro; siempre su perfecta figura asomando por detrás del marco de una puerta, espiando con una fría y sensual sonrisa cada detalle de mis quehaceres. Jamás me fue posible descubrir su entrada o su presencia, solo lo hacía cuando la música de su voz o el roce de sus largos y fríos dedos con mi cuello me causaban grandes y placenteros estremecimientos, poniéndome así en sobre aviso. En algunas ocasiones me abrazaba, obligándome a postrarme a su lado, amenazándome con la idea de yacer eternamente en sus brazos. Solo en esos momentos se hacía visible, comprendía su presencia, su aroma en el aire inundaba mis pulmones. Si deseaba permanecer en silencio y contemplarme, simplemente desaparecía. Era una sombra.

En cuanto a la belleza, ella no ha tenido par. No ha existido doncella, ninguna de ellas, que haya siquiera igualado su hermosura. Era radiante como una deidad, observarla era gozar de una visión clara y divina que sobrepasaba y dejaba en ridículo, a las fantasías creadas en torno a la misma Venus. Con todo esto, sus rasgos no contienen esas marcas que nos han impuesto como síntomas de la belleza. Más bien ocurre todo lo contrario, su belleza radica en lo extraño y oculto de sus rasgos. En el temor y la obsesión por lo desconocido. Sus cabellos eran sumamente lacios y negros, completamente negros. Caían por sus hombros hasta llegar a su cintura; revoloteaban en el viento como las alas del cuervo, remontando vuelo y surcando la medianoche en silencio. El semblante de la luna se resquebraja y cae echo polvo atravesado por las saetas de la envidia ante el blanco de su piel tersa y eterna. Sus labios, los más suaves y sedosos, bondadosos y estilizados que mortal alguno haya podido besar, se dibujaban grácilmente en su rostro. Las facciones de su semblante se perdían en una bruma por completo angelical. Su rostro, increíblemente sutil y femenino, mantenía una armonía única en cada uno de sus rasgos. Estas características tan increíbles y bellas se presentaban a lo largo de su ser; cada parte de él contaba con rasgos únicos, extraños, casi desconocidos; pero fascinantes e irresistibles. La hicieron inevitable.

Su andar… imposible describir semejante danza, sensualidad y sincronización. Sus movimientos gentiles y agraciados, pero llenos de una firmeza única, una fuerza diferente, no física, pero atroz. Al desplazarse de un lado a otro, su figura recuerda a las Ninfas visitadas por el incansable Ulises.

Sus manos conformaban un mundo aparte; estas eran capaces de propiciar las caricias más amorosas, tiernas y consoladoras. Pero con idéntica facilidad y sutileza podían ser destructivas si ella así lo deseaba. Tal era el poder de sus caricias, que un mortal sucumbiría fácilmente a sus encantos.

Es cierto, su cuerpo había sido creado a partir de elixires tales, que hicieron de ella una imagen y una criatura sobrecogedora, al menos estas impresiones me causó desde un primer momento.

Pero había algo en ella que sobresalía, algo funesto, algo que por brillo propio despertaba en mí la intuición y los augurios más sombríos. Sus ojos.

Tal vez fuese en ellos donde residía la verdad de tan extraña belleza, de tan efímera y abrumadora belleza. Aquellos ojos despedían tal brillo que uno intuía que se trataba de un ser que vivió aparte, nacido en otro orbe, o sobre la tierra. Sus ojos eran plenamente negros, eran abismos que yacían en la eterna obscuridad absoluta. Tal negrura y brillo bajo las caricias de sus pestañas azabaches, creaba un contraste sobrenatural con la blancura impoluta de su piel. Sin embargo, lo llamativo de sus ojos no residía en su conformación, brillo o color. Podía atribuirse a su expresión. ¡Cuantos largos años he reflexionado sobre ellos! ¡Cuantas noches en la cruel vigilia para intentar sondearlos! ¿Qué es lo que yacía tras las pupilas de mi amada, aún mas allá del más profundo averno? Siempre hubo en ellas zonas muertas para mí. Dentro de ella se escondían mundos enteros que me eran por completo ajenos; lugares inhóspitos que escapan a mi imaginación y a mis conocimientos.

Nuevamente caigo poseso en el afán por descubrirlo. Aquellas inmensas, hermosas, aquellas misteriosas pupilas coronadas por dos aureolas negras se habían convertido en mí en dos estrellas fulgurantes.

En ciertas ocasiones, por diversos estímulos he caído en un hechizo similar al de su hipnótica hermosura. En la contemplación de un bosque grisáceo, en una pequeña corriente de agua o en el vuelo de un ave solitaria sobre la playa desierta. La he reconocido en las noches sin luna, donde solo es audible el grito de la tierra a través del aullido del viento o de un animal solitario cantándole sensualmente a su pareja.

Las últimas veces que me he sentido invadido por él, ha sido gracias a ciertos pasajes musicales y literarios particularmente conmovedores.

Pero también en el verdugo que me doblega día a día: el ajenjo con pequeñas dosis de láudano.

Supongo que todo cuanto en ella encontré, no ha sido más que el resultado o, al menos el indicio, de esa gigantesca e insalvable voluntad que durante nuestra efímera relación no tuvo ocasión de dar muestras de su existencia; no lo hizo hasta que fue demasiado tarde.

De todos los seres que he conocido, ella, la exteriormente tranquila, la siempre plácida, ha sido la más violentamente y ávidamente devorada por los tumultuosos buitres de la pasión, la locura y la muerte. De aquella pasión no he podido sacar mayor conclusión que la brindada por sus ojos, por la mágica expansión que todo lo abarcaba, que me deleitaba y aterraba a un tiempo. Con su melodiosa voz me transportaba por un río de suave seda negra, yo no comprendía en ese momento lo que ahora veo con tanta claridad. Las adquisiciones de las que ella gozaba eran infinitas, maravillosas. Pero, a pesar de ello, en mí se afirmaba la suficiente confianza en su infinita supremacía, una confianza instintiva, nunca conciente o voluntaria. Por ello me sometía con vasta libertad a su dirección por aquel mundo caótico en el que me sumergía cada vez que decidía transmitir algo, en el desfloramiento del blanco papel.

A ello dedicamos nuestros escasos momentos de plena entrega, yo me perdía en infinitos laberintos de creaciones, en interminables hojas en blanco y ella acudía una y otra vez a señalarme el camino de regreso.

Aún en los sueños de mayor vuelo ella se hacía presente y me arrastraba nuevamente a su lado. En grandes espasmos que hacían crujir mis huesos me arrancaba de mis delirios opiómanos para guiarme a su lado. El ardor que se apoderaba de mi pecho, la agitación que hacía estallar mis pulmones, la fría sensación que ascendía por mis miembros y finalmente la paz absoluta me indicaban que ella se había hecho presente.

¡Qué vívida dicha se apoderaba de mi pecho cuando ella se inclinaba sobre mí, sobre mi arte rara vez explorado! Veía abrirse ante mí una senda desconocida que me guiaría a un conocimiento demasiado bello para no ser prohibido.

¡Qué vivido pues, ha sido mi dolor al momento en que mis esperanzas y alegrías me envolvieron y me elevaron hacia las grandes alturas para luego arrojarme al vacío!

Tras su paso, he quedado solo. Sin ella no soy más que un niño abandonado andando a tientas en la obscuridad; sin el brillo radiante de sus ojos, el oro de mi existencia se torna tan apagado como el plomo. Mi carne ha pasado de ser una paloma blanca a la materia primordial negra y pestilente. Aquél amor efímero ya nunca alimentó las obras en las que yo trabajaba larga y detenidamente.

El amor había enfermado, expulsando sangre por la boca murió; mientras yo luchaba en espíritu contra el severo Azrael. Pero la luz de la vida me ha abandonado sin remedio. Sus propias palabras, sedosas, sutiles y sumamente sensuales, me han hecho saber que su interés por mí se basaba en mi juventud, mi pasión y mi arte.

En ella he sido un número más, otro ser que perdió la vida y entregó el alma. Por ello fueron sembradas en mí las semillas de la funesta muerte, a mi amada le otorgué mi vida porque así lo deseaba. Pero lo hice consciente y desbordante de amor, porque desde un primer momento fui conciente y advertí, que me enamoraba y me perdía en los brazos de la funesta e ineludible muerte.

Fin

Auto-cuestionario

1- ¿Vas a responder esto?

2- ¿Qué esperás de la vida?

3- ¿Por qué no lo tomás en vez de esperar?

4- Rápidamente y sin pensar: ¿Cuándo fuiste feliz por última vez?

5- Te preguntaste alguna vez qué fue del enano que hacia caminar a Alf?

6- ¿Cuántas horas pasás frente a un televisor?

7- ¿Filosofía, Literatura o Cosmo?

8- ¿Sabés cuál es el color de moda de la temporada?

9- ¿Hace cuanto que no te detenés un segundo a ver la luna?

10- ¿Y un árbol?

11- ¿No pensaste que podés no estar perdiendo el tiempo, porque no lo estás buscando?

12- ´¿A quién te “cogerías”? (vale aquí la vulgaridad, y para ustedes también chicas, hablo literalmente, se pondrán un pene de goma o aferrarán un choclo entre sus manos)

13- ¿Por quién te dejarías coger? (sí, chicos, también para ustedes, soportarán el pene de goma o aferraran un choclo entre sus nalgas)

14- ¿Respondiste a las preguntas Nº 12 y Nº 13? ¡Mal! ¡Eran intimidades suyas, no debían escribirla para los demás porque así lo exigía este cuestionario! ¿Respondieron? ¿Aunque después lo hayan borrado?:

15- ¿Son libres? ¿Seguros?

16- ¿Hace cuanto que no reís o llorás sinceramente, sin que nadie y nada lo provoque?

17- ¿No vieron lo terrible que es la vida si no toman las riendas?

18- ¿Sabían que mientras leen esto muere de hambre un niño cada cinco segundos?

19- ¿Siguen respondiendo y no se detuvieron a pensar en lo que pregunté recién?

20- ¿Ni siquiera prendieron un cigarrillo o suspiraron?

21- ¿Qué tan vivos están?

22- ¿Creés que tenés una misión en la vida?

23- ¿Por qué creés eso?

24- ¿Por qué creés?

25- ¿Qué creés?

26- ¿Intentás aclarar tus inquietudes?

27- ¿Sabés cuáles son tus inquietudes?

28- ¿Viniste al mundo para nacer y morir?

29- ¿Cómo grita el dolor del martillazo un mimo?

30- ¿Pensaste en un martillo literal?

31- ¿Y qué si era un martillo metafórico?

32- ¿Y qué si esa metáfora te martilló la mente?

33- ¿Aceptás la respuesta “default” sin pensar en tu mente?

34- ¿Pensás hacer algo más grande de tu futuro?

35- ¿Tu pasado fue pequeño entonces?

36- ¿Sabías que el tiempo es una ilusión?

37- ¿Sabías que no hay presente?

38- ¿Vas a vivir tu existencia?

39- ¿Usás tu imaginación?

40- ¿Estás seguro que sigue siendo tuya?

41- ¿Te gustaría volar? ¿Por qué?

42- ¿Volaste alguna vez?

43- ¿Por vos mismo o utilizaste ortopedias?

44- Cuando escuchás música, ¿Pensás que vos podrías también hacerla?

45- ¿Pensaste en tu propia música o en cantar lo que escuchabas?

46- ¿Pensás que hay que ser músico para hacer música?

47- ¿Probaste alguna vez en hacerla?

48- ¿Por qué no probás ahora?

49- ¿Cuestionás todo lo que ves?

50- ¿Por qué?

51- ¿Cuestionás este cuestionario?

52- ¿Sí?

53- ¿Qué puntos cuestionaste? Fundamentá tu respuesta.

54- ¿Pensás que tu respuesta no fue clara?

55- ¿No tenés en claro qué es lo que pensás?

56- ¿Por qué?

57- ¿Pensaste que a lo mejor lo que estás pensando te fue inculcado?

58- ¿Y no hacés nada para cambiarlo?

59- ¿Vas a ser feliz?

60- ¿Por qué?

61- ¿Tuviste una buena infancia, feliz?

62- ¿Por qué la tuviste o no?

63- ¿Sabías que podés hacerte una infancia feliz en cualquier momento?

64- ¿Pensás que estás viejo para algunas cosas?

65- ¿No entendiste la pregunta Nº 64?

66- Todos mantenemos cosas de nuestra infancia, hacelas brotar.

67- ¿Podés explicarme como lo harías?

68- ¿Vas a decirme algo luego de responder este cuestionario?

69- ¿Vas a reírte y a tomarlo como algo estúpido?

70- ¿O vas a preguntarte realmente cada una de estas preguntas para ver sí en verdad era muy estúpido?

71- ¿Pensás que es muy estúpido?

72- Fundamentá nuevamente tu respuesta.

73- ¿Hace cuánto que no aprehendes algo?

74- Eso que aprehendiste, ¿Te sirvió para algo?

75- ¿Por qué no aprehendés algo que vos quieras?

76- ¿Hace cuanto que no aprendes algo?

77- ¿Eso que aprendiste, ¿Te sirvió para algo?

78- ¿Por qué no aprendés algo que vos quieras?

79- ¿Pensás que repetí las preguntas?

80- ¿Pensás que pregunto cosas interesantes porque yo soy interesante?

81- ¿Vos no sos interesante entonces?

82- ¿Vas a probar en hacer tu propio cuestionario?

83- ¿Vas a autocuestionarte realmente?

84- Para cuando lo hagas ¿Me vas a mandar tu cuestionario?

85- ¿Vas a hablarme sobre el cuestionario?

86- ¿Creés que tu respuesta va a ser comparada con la de alguien más?

87- ¿Te gustaría que sea comparada con la de alguien más? ¿Por qué?

88- ¿Sabés lo que es el arte?

89- ¿Vas a quedarte con esa respuesta?

90- Nuevamente la pregunta Nº 1

91- ¿Seguís pensando lo mismo del cuestionario?

92- ¿Te estás aburriendo?

93- ¿Por qué no hacés algo mejor entonces?

94- ¿Qué sería algo mejor?

95- ¿Sos lo que creés?

96- Nuevamente ¿Qué creés?

97- ¿Sos lo que querés?

98- Qué es más importante, ¿Ser o lo que vas a ser?

99- ¿Qué cosas te hacen mal?

100- ¿Por qué dejás que eso te haga mal?

101- ¿Cómo podés cambiar esas cosas?

102- ¿Vas a cambiarlas entonces?

103- ¿Qué es la moral para vos?

104- ¿Y la ética?

105- ¿Te manejan estas dos cosas a vos?

106- ¿Son reglas que adoptás o que son tuyas?

107- ¿Qué normas hay en tu vida?

108- ¿Son tantas?

109- ¿Pensás que en realidad pueden responder a una sola norma?

110- ¿Intentaste evadirla alguna vez?

111- ¿Qué pasó?

112- ¿Te sentís bien respondiendo esto?

113- ¿Por qué?

114- ¿Autocuestionarse está mal?

115- ¿Por qué?

116- ¿Qué es la realidad?

117- ¿Seguro?

118- ¿Cómo vivís esa realidad?

119- ¿Tenés la opción de cambiarla?

120- ¿Cómo?

121- ¿Vas a cambiarla?

122- ¿Tenés alguna figura de autoridad cerca en este momento?

123- ¿Por qué la considerás una autoridad?

124- Ahora mismo andá a cuestionarle su autoridad, remarcá los puntos en que estés de acuerdo con él/ ella y también los que no

125- Preguntale hasta que vos estés satisfecho con la respuesta, no él/ ella

126- ¿Te respondió?

127- ¿Qué?

128- ¿Creés que está mal cuestionar la autoridad?

129- ¿La seguís considerando una figura de autoridad?

130- ¿Sabías lo que era una autoridad o lo aceptabas porque así debía ser?

131- ¿Tambaleó en algún momento ante tus preguntas?

132- ¿Qué sentiste al preguntar las cosas?

133- ¿Sabés que sos un poco más libre ahora?

134- ¿En qué notás la diferencia? ¿O por qué no notarás diferencias?

135- ¿Cuándo fue la última vez que jugaste?

136- ¿Te sentías bien jugando?

137- ¿Sabías que podés jugar día a día con la realidad?

138- ¿Pensás que la vida puede ser mágica?

139- ¿Qué es la magia?

140- ¿Vas a hacer algo mágico de tu vida?

141- ¿Te pasan cosas malas?

142- ¿Te pasan cosas buenas?

143- ¿Pensaste que vos son quien controla lo bueno y lo malo?

144- ¿Cómo podrías hacerlo entonces?

145- ¿La felicidad es un estado?

146- ¿Cuál es la capital de ese estado?

147- ¿Vivís muy lejos de ella?

148- ¿Sos conformista?

149- ¿Con qué te conformás?

150- ¿Por qué te conformás?

151- ¿Por qué no con-formas?

152- ¿Podés crear esas formas en vez de llevarlas?

153- ¿Por qué no conformás vos tu realidad?

154- ¿Es muy difícil de formar?

155- ¿Deberías hacer la prueba?

156- ¿Seguís pensando lo mismo de este cuestionario?

157- ¿Seguís pensando lo mismo de vos?

158- ¿Pensás de vuelta que lo que pensás puede ser el pensamiento de otro?

159- Escribí lo que pensás y luego leelo, a lo mejor así te das cuenta si pensás así o no.

160- ¿Eran tus pensamientos?

161- ¡¿Pudiste escribirlos?!

162- ¿Todos tus pensamientos entraron en la hoja?

163- ¿Te gusta la ropa?

164- ¿Te vestís por pudor o porque te queda bien?

165- ¿Te queda bien porque a vos te gusta o porque los demás dicen que te queda bien?

166- ¿Pensás más en lo demás que en vos?

167- ¿Pensaste que dándote podés darle más a los demás?

168- ¿Pensás que los demás pueden darte algo?

169- ¿Les diste la oportunidad?

170- ¿Te diste la oportunidad a vos?

171- ¿Sos oportunista?

172- ¿Sabías que podés ser inoportuno?

173- ¿Te gusta tu cuerpo?

174- ¿Por qué?

175- ¿Cómo quién quisieras ser entonces?

176- ¿Por qué?

177- ¿Esa persona es mejor que vos?

178- ¿Por qué?

179- ¿Sigue sin gustarte tu cuerpo?

180- ¿Tu exterior es reflejo de tu interior?

181- ¿Tu interior está a la moda entonces?

182- ¿Pensás que cada día puede ser el último?

183- ¿Por qué?

184- ¿Por qué no hacés algo que valga la pena entonces?

185- ¿Lo harías por vos, para que te recuerden o por otra cosa?

186- ¿Pesaste si yo respondí este cuestionario también?

187- ¿Mis respuestas serían las correctas entonces? ¿Por qué?

188- ¿Quién tiene las repuestas?

189- ¿Esa persona conoce las preguntas?

190- ¿Qué es una pregunta?

191- ¿Pensaste seriamente al responder cada una de las preguntas?

192- ¿Seguro?

193- ¿Qué es ser seguro?

194- ¿Por qué siempre está la vida social en la respuesta?

195- ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste sintiéndote bien?

196- ¿Cuándo te acostás pensás mucho en tu manera de llevar la vida?

197- ¿Siempre decís que mañana cambiás?

198- ¿Sabías que el futuro no existe?

199- ¿Qué estás depositando tus esperanzas en algo que no existe?

200- ¿Vos existís?

201- ¿Por qué no depositás tus esperanzas en vos?

202- ¿Alguien más cree en vos?

203- ¿Le preguntaste?

204- Yo creo en vos.

205- ¿Me vas a preguntar por qué?

206- ¿Pensás que te voy a responder?

207- ¿Por qué tengo que hacerlo? ¿Para qué te serviría?

208- ¿Quién podría cambiar tu vida? ¿Por qué?

209- ¿Cómo cambiarias tu vida?

210- (Formulá tu propia pregunta)

211- (Formulá tu propia pregunta)

212- (Formulá tu propia pregunta)

213- (Formulá tu propia pregunta)

214- (Formulá tu propia pregunta)

215- (Formulá tu propia pregunta)

216- (Formulá tu propia pregunta)

217- (Formulá tu propia pregunta)

218- (Formulá tu propia pregunta)

219- (Formulá tu propia pregunta)

220- (Formulá tu propia pregunta)

221- (Formulá tu propia pregunta)

222- ¿Leíste todas tus respuestas? ¿Por qué no las leés? ¿Estás de acuerdo con todo lo que respondiste? ¿Pensás que me importa que me respondas esto? ¿Por qué? ¿A vos te importa lo que respondiste? ¿Por qué? ¿Vos sos importante para el mundo? ¿El mundo es importante para vos? ¿El mundo te hace o vos vas a hacerlo a él? ¿Sabías que cualquiera a tu alrededor puede ser el enemigo? ¿Vos sos un enemigo? ¿De qué son enemigos? ¿Sabías que cualquiera a tu alrededor puede ser un amigo? ¿Vos sos un amigo? ¿De qué sos amigo? ¿Sabías que cualquiera a tu alrededor puede ser el amor de tu vida? ¿Vos sos el amor de tu vida? ¿Quién sos? ¿Vas a empezar a ser?